julio 23, 2024 2:25 pm
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CRÓNICAS DE UN REPORTERO POLICÍACO

CRÓNICAS DE UN REPORTERO POLICÍACO

Por: René Martínez

Los niños de San Roque

Aun no se iniciaba la década de los años ochentas cuando un doble crimen estremeció a la sociedad del área metropolitana, al ser encontrados dos cuerpos femeninos de adolescentes que antes de ser as3sin4das fueron viol4d4s.

Se trataba de dos adolescentes que diariamente recorrían un largo trecho para acudir a clase a la escuela secundaria y lo hacían caminando a un lado de la carretera a San Roque que bordea al sur y oriente del cerro de la Silla.

La denuncia inicial de la desaparición de las dos jovencitas fue hecha por sus padres cuando ellos se percataron de que había transcurrido la hora en que ambas solían llegar a su domicilio, pero no se presentaron y ante esta situación acudieron ante las autoridades para solicitar la búsqueda correspondiente que ya había sido iniciada por los vecinos y amigos de las familias.

Los cu3rpos de ambas con las ropas d3stroz4das fueron hallados en un baldío a un lado de la carretera en una zona poco poblada en aquel entonces, lugar por el que a diario transitaban las dos jovencitas al acudir a realizar sus estudios en una secundaria que se hallaba en una colonia contigua a la que ellas vivían,

Tras el hallazgo de los c4dáv3res y que fueran iniciadas las investigaciones por parte de las autoridades el hecho no fue dado a conocer inmediatamente a los medios de comunicación bajo el pretexto de no ahuyentar a los posibles autores del doble crimen y que pudieran ser identificados y detenidos.

Fue hasta que los policías que investigaban el caso vieron agotados todos sus recursos sin poder establecer la identidad de los autores cuando se dio a conocer la estremecedora noticia y publicada por todos los medios en un afán de las autoridades por localizar a los delincuentes.

Tal y como lo marca la ley, no fueron hechos públicos los nombres de las menores por tratarse de víctimas y ni siquiera sus edades ni domicilios solo que eran estudiantes menores de edad. noticia que se difundió ampliamente por los medios y diversos sectores de la sociedad se pronunciaron por que se agilizaran las pesquisas para establecer lo ocurrido y pudieran avanzar las investigaciones.

Los periódicos publicaron una y otra vez lo ocurrido y los jefes policiacos fueron entrevistados muchas veces los primeros meses de ocurrido el doble crimen en relación a las investigaciones, pero los agentes comisionados al caso no lograron hallar ninguna pista de lo ocurrido.

Mucho menos la identidad de los autores del ataque.

Minuciosos interrogatorios se realizaron a los vecinos de las colonias aledañas en busca de testigos o indicios que facilitaran que tanto los policías como la sociedad establecieran lo que ocurrió y pudiera haber castigo para los responsables.

Se buscó entre los viciosos de la zona, entre adictos, entre pandilleros, vagabundos y hasta varones desempleados de la zona fueron interrogados una y otra vez por los investigadores, pero nada quedaba en claro.

Las hipótesis de la policía fueron varias… Una de ellas señalaba que tal vez el doble crim3n y viol4ción pudiera haber sido perpetrado por viciosos que acertaron a pasar por ahí en el momento en que las jóvenes caminaban y las atacaron en el solitario paraje.

Que se trataba de un hecho aislado probablemente perpetrado por personas que viajaban a la ciudad de Reynosa utilizando esta carretera y que tras el crimen siguieron su camino y no regresaron a la ciudad para no ser identificados por las autoridades.

La otra señalaba que tal vez una pandilla de viciosos de Monterrey al buscar salir un poco de la ciudad para evadir a las autoridades y drogarse, se toparon por accidente con las niñas y tras perp3tr4r el at4que, se dieron a la fuga del lugar sin regresar.

El crimen causó horror ante la sociedad pues el paraje era muy visitado por deportistas que cada fin de semana acostumbraban subir a pie al cerro de la Silla tomando esta actividad como un deporte por lo cual era una ruta habitual para decenas de gentes, pero únicamente los días de asueto.

Pasaron primero meses, luego años, cambió el sexenio y entraron nuevos jefes a la Policía Investigadora estatal y el doble crimen seguía sin resolver y poco a poco los años se convirtieron en décadas y el tema pasó lentamente al olvido pues había otros crímenes que resolver y este caso en particular fue relegado.

Pronto se cumplirá más de medio siglo de que fue cometido y ninguna luz se ha arrojado sobre el tema y hasta los periodistas que cubrían estos sucesos dejaron de preguntar sobre el caso y casi nadie recuerda el horror que despertó en la sociedad cuando fue cometido.

Llegó a sospecharse que había una banda de adictos capaces de cometer este tipo de crím3nes, pero algo como eso nunca volvió a ocurrir ni en el área ni en sector alguno de la población desde entonces reforzando la hipótesis de que fue un acto cometido por personas que se hallaban de paso hacia la frontera de la ciudad de Reynosa.

Hoy en día la zona se encuentra densamente poblada y hasta un parque de diversiones y zoológico se encuentra cerca y un estadio deportivo donde antes era una zona agreste y desprotegida, sin vigilancia alguna y llena sólo de matorrales y silencio.

Tal vez por eso, por lo solitario del paraje fue cometido una tarde el doble crim3n que hasta el momento ha quedado sin solución y nunca fueron castigados los responsables de tal viles actos cuya brutalidad ya nadie quiere mencionar y tal vez por eso en torno a estos hechos ya son varias décadas de silencio.

comentarios a: rmart57@gmail.com

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