Economía del Siglo XXI. El cambio climático. I de III
Por: Edilberto Cervantes Galván
Ex-Secretario de Educación en N.L.
Se ha establecido como una verdad inobjetable: si no hay crecimiento económico no habrá mejora en las condiciones de vida.
No obstante, se ha establecido también, que el “estilo” de crecimiento que se ha desarrollado a partir de la revolución industrial está afectando la calidad de vida y es el principal factor del cambio climático.
El modelo económico prevaleciente, que se sustenta en una competencia por el crecimiento constante y la obtención de mayores utilidades, también se basa en la explotación irracional de los recursos naturales.
Se ha demostrado que este sistema económico, que pone en riesgo el equilibrio ecológico terrestre, también aumenta drásticamente las desigualdades sociales.
En los últimos lustros, a pesar de que la economía global se ha estancado (con la excepción de China) los milmillonarios son cada vez más ricos.
La crisis climática tiene su origen en el consumo excesivo en los países ricos de los recursos naturales que se extraen, desde hace siglos, de los países del Sur Global.
La Organización de las Naciones Unidas logró hace pocos años convencer a la comunidad internacional de que el proceso de cambio climático pone en riesgo la supervivencia de la humanidad. Se acordó una estrategia en la que la medida esencial es reducir o eliminar el consumo de carbón y el petróleo (los hidrocarburos) y cada país asumió un compromiso y fijó sus propias metas.
No obstante, los países productores de petróleo, entre ellos los ubicados en el Medio Oriente, han evadido asumir un compromiso efectivo y los grandes consumidores de petróleo (ubicados en Norte Global) han regateado el apoyo financiero a los países del Sur para implementar acciones de remediación.
En estas condiciones, la llegada de Donald Trump a la Presidencia en los Estados Unidos agravó la situación. El señor Trump expresó que el “no cree” en el cambio climático. Esto es relevante ya que los Estados Unidos es uno de los países (junto con China) que más contribuyen a la contaminación del ambiente global.
La intervención de Trump en el mercado global de hidrocarburos fue inmediata, promoviendo el consumo de petróleo en los propios Estados Unidos. Con el secuestro del presidente venezolano, Trump dispone ahora del uso y destino del petróleo de Venezuela: país con vastas reservas de petróleo y minerales. La guerra de Trump e Israel en contra de Irán ha alterado el mercado mundial de petróleo y de otros minerales.
Así que la estrategia global contra el cambio climático se está disolviendo ante la postura de Trump y la inacción de la ONU.









