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MI COMENTARIO

Paz mental

Stibaliz RuizUrquijo

25 de abril del 2023

Yo no creía o mejor dicho no sabía cómo se siente una decepción de esas que te duele hasta los huesos… hasta hace poco.

Efectivamente ya había pasado por muchas decepciones pero segura estoy no les puse mucha atención, hasta ahora. Fue un proceso de muchos meses, que le daba vueltas y vueltas al tema pensaba si era yo quien estaba en el papel de víctima o me estaba pasando de aprensiva o exageraba mi ganas de gritarle, reclamar, pelear no sé, pero un buen día me di cuenta que no tengo ningún sentimiento ni para bien ni para mal en esa persona.

Hasta le pregunte a una amiga si en algún momento había sentido que sus sentimientos eran nulos para alguna persona en especial, cuando me contesto que sí, que si lo había sentido, me di cuenta que me había llegado la decepción en todo su esplendor sobre este personaje.

Lo pienso y no me clavo, como solía hacerlo, simplemente lo solté cuando menos me lo imagine… fue muy curioso porque después de lidiar días y días con el tema en mi cabeza y una buena mañana, ni me acorde, ni me volví a molestar, ni me incomodó el día ¡boom! Magia.

Sin embargo no es magia, es que acepte la situación, la vi de todos los ángulos posibles y aposte por mi paz mental, que no fue fácil, pero valió la pena todo tipo de terapia que recibí.

Por eso hoy hablo sobre la paz mental. No soy experta, ni pretendo ser el psicólogo de todos, pero si quiero decir que siempre, no a veces, tenemos toda la necesidad de soltar y soltar y soltar cosas que nosotros no podemos resolver, la idea que a veces uno tiene de “tiene que entrar en razón” “tiene que ser responsable de sus actos” tiene, tiene, tiene… no, nosotros somos los que tenemos que entrar en razón para saber cuándo la situación no tiene solución, cuando no queda por ti, y aceptar que te está cobrando muy caro todo el escenario que tienes en la cabeza.

Hace días me dijeron, cualquier cosa que venga a mover y sacudir tu paz mental, no vale la pena. Es como agarrar el tapete viejo y sucio y simplemente tirarlo a la basura, no lavarlo, no aspirarlo, no nada, tirarlo a la basura y olvidarte de él.

Creo que en estos tiempos  y todos,  es cuando más tenemos que ver por uno mismo, ojalá el “sana, sana, colita de rana” de Mamá siguiera haciendo la magia que hizo durante muchos años… pero esta es la realidad, estos son los retos de adulto que en algún momento nos teníamos que enfrentar, y podemos decir “yo no le hago daño a nadie” pero eso no significa que porque tú lo piensas, nadie se acercara a ti con cara de venadito… cuando en realidad son el monstro que estuvo debajo de la cama por muchos años y ahora te vienes a topar con él.

ruiz.urquijoopinion@gmail.com

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