El caso más conocido que él resolvió, fue el incidente del supuesto avistamiento de 16 presuntos ovnis captados por un equipo de vigilancia de la Fuerza Aérea Mexicana, ocurrido el 5 de marzo del 2004 en las costas de Campeche. Fue una noticia que se supo en todo el mundo, aunque el caso fue pésimamente manejado por la prensa amarillista, y por los encargados de comunicación social de la Secretaría de la Defensa Nacional de aquel entonces.
La videograbación original se realizó con una cámara infrarroja desde un avión militar, que realizaba operaciones de vigilancia en contra del narcotráfico en aquella zona. Según el reporte dado a conocer “poco antes de las 5:00 pm el operador de radar de la aeronave, detectó 11 ecos de radar no identificados, por lo que advirtió al piloto del avión, que decide dirigirse a los ecos pensando que eran aviones de los narcotraficantes”.
Pero los tripulantes del aeronave no vieron nada, pero la cámara de luz infrarroja sí captó varios objetos, pero que no eran visibles a simple vista. Según se reportó “su velocidad y trayectoria parecían variables y en constante cambio”. Supuestamente los aparentes “ovnis” se acercaron al avión, lo rodearon y luego desaparecieron.
En aquel tiempo varios científicos del Instituto de Astronomía y de Investigaciones Nucleares de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) descartaron el caso al explicar que lo ahí ocurrido se trató de un evento natural, un fenómeno meteorológico conocido como “centellas”, las cuales se forman por burbujas de gas ionizado en la atmósfera.
Sin embargo, esto llamó mucho la atención del experimentado piloto e investigador, por lo que él decidió realizar un vuelo por la misma ruta que había tomado el avión militar para intentar reconstruir lo ahí ocurrido y verificar las hipótesis que surgieron para darle una solución al caso.
Gracias a su iniciativa, logró confirmar otra hipótesis que también se había manejado. La hipótesis señalaba que lo que habían grabado los militares en realidad se trató solamente de las chimeneas de una planta petrolera ubicada en esa zona. De hecho, el Capitán Franz logró repetir el aparente avistamiento de los presuntos “ovnis”, siguiendo la misma trayectoria de vuelo del avión militar, al ir tomando video con una cámara en la misma dirección del mencionado avistamiento.
El resultado de ese vuelo demostró de forma constatable que la hipótesis de la planta petrolera era correcta. Posteriormente otros pilotos aviadores repitieron el vuelo, y también corroboraron dicha hipótesis. El vuelo de reconstrucción fue documentado por varias agencias de noticias internacionales.
Hoy a dos años de su partida, sigue siendo un ejemplo a seguir dentro de la auténtica investigación ufológica a nivel internacional, pues constató que la auténtica ufología es para resolver casos, no para venerar falsos mitos.
¡Hasta siempre Capitán Alejandro Franz, buen vuelo!
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