abril 22, 2024 7:06 am
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CÓNICAS DE UN REPORTERO POLICÍACO

CRÓNICAS DE UN REPORTERO POLICIACO

Por: René Martínez

Asalto Bancario

A finales de la década de los años setenta y durante la mayor parte de los ochenta la ciudad de Monterrey vivió un fenómeno social que luego desapareció totalmente: Los asaltos bancarios.

Eran tan frecuentes que llegaron a realizarse hasta tres por semana en diversas instituciones bancarias del centro de la ciudad y el tema llegó a convertirse en una prioridad para las fuerzas de la ley durante esos años y se dedicaron procedimientos especiales de vigilancia combinada de diversas corporaciones de los tres niveles de gobierno y privados para poder combatirlos.

En aquellos años como periodista me tocó acudir hasta a tomar fotografías de los bancos asaltados en muchas ocasiones y hasta entrevistar a gerente sobre el monto del botín logrado por los autores del robo que cuando lograban realizar un atraco nunca eran detenidos por las autoridades de aquellos años y muchos de ellos lograron escapar con el dinero obtenido de la institución.

¿Cómo surgió esto?… es casi increíble ahora que han pasado años darle crédito a la verdad, pero este comportamiento delictivo surgió en las universidades, entre estudiantes que azuzados por maestros trataban de realizar una revolución en nuestro país inspirados por lo hecho por Fidel Castro en Cuba y pensando que podrían lograrlo.

Para financiar este movimiento social, les vendieron la idea de asaltar instituciones bancarias y los convencieron de esto, pero no habrá nombres en este escrito.

No tiene ningún caso el mencionarlos, basta con relatar la historia.

Llegaron a muchos extremos, desde enfrentamientos armados con la policía en los que hubo muertos, fallidos secuestros de personalidades locales, y se justificaban con sus ideales de marxistas y socialistas, pero ese es otro tema.

Algunos de ellos fueron detenidos y posteriormente liberados cuando otros del grupo, secuestraron un avión en el aeropuerto y exigieron la liberación de los detenidos que les fueron entregados a cambio de liberar a los pasajeros del avión con el cual partieron con destino a Cuba como aspiraban todos quienes pensaban así creyendo que la isla era un paraíso creado por las doctrinas socialistas.

El caso es que la ciudad estaba agitada, ante tantos asaltos bancarios.

Llegaron al punto de que avisaban a los reporteros antes de cometer el atraco y decían la dirección del banco y la hora del atraco buscando publicidad para su grupo y sus ideales.

En otras ocasiones citaban a ruedas de prensa a reporteros que consideraban de “confianza” y el vocero de estas improvisadas conferencias se mostraba ante los medios con el rostro cubierto con una capucha color negro y respondía a todas las preguntas que le hicieran y los reporteros eran conducidos al lugar por un auto que los recogía en el centro de la ciudad y les eran vendados los ojos para que no pudieran saber a dónde eran conducidos a entrevistar al vocero de estas organizaciones.

Esta situación no duró mucho, pronto se comprendió tanto por la policía como por los diversos sectores de la población de que no se trataba de ideales políticos, sino de verdaderos delincuentes.

Poco a poco fueron identificados y detenidos por las autoridades y con el tiempo el tema de los asaltos bancarios ya pasó de moda y ni siquiera ocurren hoy en la realidad.

Hubo años en que eran la noticia del día pero tardó algún tiempo para la sociedad entender que no se trataba de luchadores sociales de ningún tipo sino de jóvenes universitarios a los que hicieron creer en falsas doctrinas para llevarlos hasta este punto y convertirlos en delincuentes, cosa tan fácil para decodificar ahora cuando se ve con otros ojos y la pregunta sería: ¿Porqué quienes aleccionaron a estos jóvenes estudiantes que en realidad fueron algunos maestros universitarios, sólo se limitaron a eso?…. ¿Por qué nunca se involucraron en sus actividades delictivas ni participaron en secuestros o asaltos?… Porque ante la ley existe como delito la autoría intelectual y el inducir a alguien a comer un ilícito y en ambos delitos incurrieron.

Pero en su momento no se hizo… pues los jóvenes involucrados nunca lo mencionaron pues buscaban el papel protagonista y querían sentirse héroes para las nuevas generaciones escudados en sus ideales, pero la triste verdad es que fueron convertidos en delincuentes y muchos de ellos fueron a parar en prisión trastocando su futuro que era de profesionistas por el de ser internados en el penal del estado. Hasta que años después se les consideró reos políticos y les fue otorgada la indulgencia por el entonces presidente del país José López Portillo y pudieron recuperar su libertad.

La triste realidad es que ahora nadie los recuerda, y sus nombres y sus hechos delictivos duermen el sueño en las historias relatadas por los periodistas de aquellos años, en las hemerotecas de la ciudad.

Ni siquiera forman parte de la historia urbana de la ciudad y quizá hasta algunos lleguen a sentir vergüenza de haber pertenecido a estos movimientos juveniles que acabaron por producir únicamente delincuentes.

Ya nadie asalta bancos ni establecimientos comerciales de tiendas de conveniencia pues el botín máximo de estos negocios suele ser de dos o tres mil pesos ya que si llegan a rebasar esta cantidad en caja la meten en un sobre que va a dar directamente a un lugar de seguridad donde los empleados no tienen acceso alguno.

Y tomó muchos años llegar a conformar este procedimiento de seguridad que logró al fin evitar los atracos a mano armada aunado a que fueron aumentadas las condenas en años de confinamiento carcelario para quien cometa un robo utilizando un arma.

Dejó de ser negocio el asalto al reducir el posible botín y el atraco a los bancos fuera delito tan popular y frecuente en la década de los años setenta y ochenta, pasó a formar parte de la historia urbana que ya parece nadie recordar pero que en su momento ocupaba las primeras páginas de los periódicos y los espacios principales de los espacios noticiosos,

Definitivamente han cambiado los tiempos.

Imagen ilustrativa

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