CRÓNICAS DE UN REPORTERO POLICIACO
PÁJAROS AZULES
Por René Martínez G.
A orillas de ciudad Guadalupe al oriente, enclavada en el cerro de la Silla se hallaba enclavada la colonia «Pájaros Azules» y tenía muchos habitantes que moraban en casas de madera y cartón era gente muy humilde, de esa que no tiene para pagar un terreno en un fraccionamiento urbano o una casa e invade cualquier área del cerro para erigir una vivienda de madera o de cartón o de ambos materiales era el inicio de los años noventa.
Uno de los comandantes de sección de la policía uniformada recibió la denuncia y mandó patrulleros a realizar la indagación y detener a alguien si había delito y fueron varios los detenidos.
Esta es la historia…. Por encontrarse enclavada en la mitad del cerro y con calles de terracería y peor aún con falta de los servicios más elementales, muchos sectores no tenían energía eléctrica.
Por las noches estaba a oscuras, y algunas casas no tenían ni agua…. que se ingeniaban para subir en tinas y recipientes a las faldas del cerro.
Por esto era poco vigilada por los policías ya que las patrullas no podían circular en esas calles de terracería llenas de baches y zurcos y menos cuando estaba lloviendo.
Además de esto se trataba de una colonia integrada por gente humilde y todos se conocían entre ellos pues muchos eran trabajadores informales o pepenadores de basura labor que realizaban para poder subsistir y normalmente no había disputa entre los mismos vecinos que se mostraban comprensivos entre ellos y tolerantes.
Por eso me extrañó que hubiera una detención por parte de los uniformados en esta colonia, y al preguntar me dijeron que preguntara al comandante de la sección del turno de tarde de nombre Martín y el mismo accedió a informarme y a llevarme al lugar.
Cuando llegamos a lo alto del cerro a la última casa, de hecho, era un domicilio muy humilde, de dos habitaciones cos sus paredes mal construidas de madera y cartón y muy sucio.
Ahí me explicó el comandante Martín quien me llevó al fondo de la casa, había en el sitio un pequeño cuartucho mal hecho y en el interior una cama.
Y me explicó…. Pronto se corrió el rumor en la colonia de que en esa casa había un «Brujo» y curandero y ante la humildad de la gente y los padecimientos de algunas, muchas de las mujeres empezaron a acudir al domicilio del hombre en busca de «curas» para sus males.
Primero subían de una en una a lo alto de la colonia a buscar al brujo, luego hasta en grupos y muchas de ellas, la gran mayoría eran casadas.
Pronto entraron las sospechas de los esposos que en un principio las dejaban ir pues no podían conseguir los servicios de un médico en la colonia para que las atendiera de sus diversos malestares y así se volvió costumbre de todos en la colonia de verlas subir a la casa en busca del brujo por las tardes y regresaban ya entrada la noche.
Uno de ellos intuyó lo que ocurría y solicitó la presencia de la policía para que realizara una incursión en la casa del brujo pues advirtió que algo muy malo ocurría en el lugar.
Lo que encontró el comandante en la casa movía a las sonrisas a todos los policías y pronto se hizo un comentario en toda la corporación y a mí me tocó convertirlo en noticia.
El supuesto «brujo» se había convertido en proxeneta de las mujeres humildes de la colonia y recibía y reunía a las mujeres en el cuarto del frente de la casa hasta donde llegaban los «clientes» que invitaba para que pudieran escoger a una de ellas y el cuarto del fondo con el camastro era para que lo utilizaran como recámara y pudieran sostener relaciones.
El «Brujo» cobraba a los dos por esto, al hombre por el derecho de entrada y a ellas por el derecho de uso de las recámaras, pero ellas también recibían dinero del cliente a cambio de sus servicios.
Era un prostíbulo clandestino, que contaba hasta con el servicio de venta de cerveza para los clientes.
Fueron varios los detenidos, el hombre quien regenteaba el lugar y varias de las mujeres que ahí ofrecían sus servicios y dos clientes ocasionales que se encontraban en el lugar al momento de la incursión de la policía.
Era divertido ver sus caras cuando se hallaron tras las rejas…. Mucha inocencia de la gente humilde, pues ni siquiera sabían que estaban cometiendo un delito y nunca se imaginaron que acabarían detenidos.
Una historia noticiosa muy original que salió publicada únicamente con las fotos del falso brujo, y la casa donde ellas se prostituían.












