LA FILA INDIA
Crónicas policíacas
Por: Rene Martínez
Pasaba ya la medianoche…
Mi cobertura de noticias en el área de sucesos comprendía el municipio de ciudad Guadalupe, y cuando me enviaron allá durante todo el turno había un motivo, muy poca gente lo sabe, pero a principios de los noventa, ese municipio tenía casi la misma extensión territorial que Monterrey y mucho mayor densidad poblacional, o sea que doblaba o triplicaba el número de habitantes por kilómetro cuadrado de la ciudad capital.
Era mucha densidad de población y el problema eran las condiciones, comprendía mucho más zonas marginadas y empobrecidas que la ciudad de Monterrey y muchos menos policías.
Tan solo una guardia de policías estatales que vigilaban Monterrey, eran casi trescientos, sin contar los agentes de tránsito vial, los agentes de la Policía Judicial. de las corporaciones federales y otro centenar de municipales y había que agregarle los policías privados que contrataba el comercio para la vigilancia y los policías bancarios.
Ciudad Guadalupe contaba con más territorio que vigilar, muchos más habitantes y con menos de cincuenta policías municipales por turno y toda la corporación no rebasaba los doscientos elementos.
Y muy pocas patrullas con escasa dotación de gasolina.
Era una cuestión difícil, pero lo enfrentaban a diario sin protesta alguna.
Quizá era por eso que solucionaban las cosas a su manera, muchas veces aplicando el criterio y tratando de no violar la ley y el reglamento, pero la justicia tenía que llegar para la ciudadanía, aunque no hubiera facilidades para hacer este trabajo y las condiciones para realizarlo eran mínimas.
Por esas fechas una noche había llegado cerca de la medianoche a trabajar el puesto de socorro de la Cruz Roja a realizar mi trabajo cuando por teléfono preguntaron a la comandancia de la institución si había algún reportero en esos momentos y le pidieron que me comunicara; que se dirigía una patrulla por mí al puesto de socorros para proceder a trasladarme al cuartel de policía para que yo recabara una información importante si así lo deseaba.
Cuando la patrulla se hizo presente, saludé a los oficiales y procedieron a llevarme hacia el cuartel central de su corporación donde ya me esperaban.
En el radio de la patrulla escuché la indicación del operador: » A todas las unidades clave Fox India Coca en 44 ahora» lo cual me causó extrañeza, pero no pensé mucho en ello, ya que me intrigaba la calidad de la información que me iban a proporcionar.
Cuando llegué pude ver al primer comandante de la corporación parado a mitad del patio alrededor del cual solían estacionarse las patrullas.
Estaba solo, parado a mitad del patio vacío.
La patrulla a bordo de la cual viajaba se estacionó y me señalaron al primer oficial con una seña haciéndome entender que hablara con el hombre,
Estaba muy serio y al aproximarse el comandante me indicó con una seña que esperase y guardara silencio y señaló mi cámara ante lo cual procedí a prepararla.
Me paré a un lado de él y esperé, y a los pocos minutos entró otra patrulla al patio, se estaciono cerca de nosotros y los oficiales bajaron a un hombre moreno, de aproximadamente un metro y sesenta centímetros de estatura vestido con ropa sencilla y lo pararon frente a nosotros.
A unos metros de distancia a una seña del comandante los oficiales de todo el turno formaron una doble fila frente a frente cada uno de ellos hasta la entrada del cuartel que conducía desde el patio hasta la entrada de celdas.
A ver al detenido de pie frente a nosotros el comandante habló y le dijo con voz firme: «Que pasó».
El detenido exclamó «¡Le juro jefecito, que no lo vuelvo a hacer!»…
Usando su mano derecha el primer comandante le asestó una fuerte bofetada al tiempo que señalaba hacía donde estaba la doble fila de policías y los elementos que lo habían detenido lo llevaron al inicio de la doble fila y lo arrojaron enmedio,
A golpes y puñetazos fue obligado a entrar por la puerta de barandilla donde ya lo esperaban para llevarlo ante el juez calificados y encerrarlo en una celda a disposición del Agente del Ministerio Público.
No tuve necesidad de preguntar la historia.
Una mujer estaba en su mecedora afuera de su casa mientras su hija de cuatro años jugaba frente a su mirada en la colonia Cañada Blanca, y de pronto le dio sed, vio a su pequeña muy tranquila jugando sentadita y procedió a entrar, se sirvió el agua fresca y salió de su casa de nuevo hacia la mecedora pero la niña ya no estaba.
Alzó la vista a las casas de sus vecinos y no pudo verla tampoco, y empezó a gritar pidiendo ayuda ya que frente a su casa se hallaba un solar grande lleno de maleza, y los vecinos salieron en su ayuda a sus gritos.
Rápido ellos formaron una brigada y entraron al baldío donde encontraron a la niña mientras era jaloneada del brazo por el desconocido que la arrastraba hasta el interior del pequeño monte.
En tanto esto ocurría alguien dio aviso a la caseta de policía de la colonia donde se hallaba un oficial de guardia y por radio pidió apoyo a la corporación.
A la llegada de la patrulla los vecinos ya habían sometido al desconocido y recuperado a la niña con las ropas parcialmente desgarradas pero ilesa.
Procedieron a su arresto y a conducirlo como detenido al cuartel de policía para formalizar su detención mientras los vecinos auxiliaron a los padres para llevarlos también a la corporación y formalizar la denuncia correspondiente.
Luego de recibir la cachetada me permitieron tomarle fotos al detenido.
Probablemente sería acusado de s3cu3str0 de infante, intento de v10lación, atentados al pudor de la niña, resistencia al arresto, destrozar el uniforme de dos policías al momento de su detención y tal vez otros cargos.
Yo solamente tomé sus datos, era un desempleado que vagabundeaba en las calles de Cañada Blanca y procedía del sur del país en dirección a los Estados Unidos donde pensaba buscar trabajo.
Ahora, su único futuro era largos años tras las rejas por la gravedad de su cargo.
Pensé rápido lo iban a confinar en solitario, si lo ingresaban a la celda general en prisión, los otros reos podrían m4t4rlo a golpes, maltratos y hasta v10lacion.
Luego de tomar las fotos del detenido procedí a preguntar a los oficiales encargados de barandilla si es que había otro caso interesante que pudiera ser noticia y que me permitieran revisar la lista de los detenidos hasta el momento para continuar con mi trabajo.
Ya había comprendido la frase FOX, INDIA COCA 44…
Eso significaba; «fila india en el cuartel ahora, para todos»…. Y era un secreto a voces entre los policías, pero yo no lo sabía, hasta ese momento.












