Hace 4 años…
Por: Stibaliz RuizUrquijo
Hace 4 años no teníamos idea lo que nos esperaba… nos mandaron a casa, confinamiento total, nadie puede salir, es muy contagioso, viene de China, no, viene de Estados Unidos, no, es mortal, va a acabar con nosotros… llego el Covid. Y con él momentos muy amargos.
Me llamaron a junta urgente para decirme que teníamos que desalojar las naves, que nuestra gente se fuera a casa con sus equipos, que les aconsejáramos que no salieran, había llegado un virus, que ya sabíamos que existía, pero no teníamos idea que hacer y menos que había llegado para quedarse… comenzaron las compras de pánico, agua, papel higiénico, la guerra entre los cubrebocas, que si servía el de tela, que no, que compráramos el clínico, que no, carísimos, todo mundo aterrado, las calles vacías, se acabó todo en un día.
Hasta ahí ni idea teníamos lo que se avecinaba, mucho miedo, mucho dolor, muchas despedidas, muchas ansiedades, una terrible situación con la educación escolar, la convivencia familiar fue difícil de principio porque los que trabajan de siempre, dejaron de hacerlo y eso fue un cambio brusco de vida, tuvimos la necesidad de “reconocer” a nuestra familia y volver a aprender a convivir con ella las 24 horas del día.
Lo logramos, pero cuando comenzamos a perder a nuestros seres queridos, a no poder despedirnos de ellos, a solo estar presentes virtualmente, comenzó un caos interior, comenzamos a sentir muchísima tristeza, nos deprimimos. Mucha gente, mucha, perdió su empleo, el entretenimiento se apagó, ellos fueron los primeros en perder el trabajo, veíamos a los médicos exhaustos, con días y días y días no vieron a su familia, algunos lograron salir adelante, otros desgraciadamente haciendo su trabajo se contagiaron y perdieron la vida.
Hace 4 años cambio radicalmente la vida para todos y cada uno de nosotros, fue una estrujada tremenda la que tuvimos, y aunque se controló la emergencia sanitaria, el Covid, llegó para quedarse, ahora sabemos que hacer, nos hemos vacunado, pero ese miedo quedo en nosotros, escuchamos estornudar, toser, limpiar narices… y nos hacemos a un lado, tenemos miedo.
Ahora honramos a nuestros muertos que lucharon hasta el final. Ahora vivimos diferente, aprendimos muchísimas cosas buenas, pero a la mala… es sólo un recordatorio que todo pasa, pero la vida es efímera.
ruiz.urquijoopinion@gmail.com











