EDITORIAL INTERNACIONAL
La Moneda
Por: René Martínez G.
Desde el año en que pusieron el peso en «flotación» con relación a las monedas de otros países, todo fue un caos para la economía mexicana.
El dólar norteamericano llegó a un tipo de cambio de más de cuarenta pesos cuando durante décadas el cambio era de 12.50 pesos por un dólar.
En el interior de la república solo vieron aumentar los precios de muchas cosas, entre ellos alimentos sin entender la razón, pero esto era muy simple: El principal socio comercial de México son los Estados Unidos.
Pero muchos no saben que el maíz que consumimos los mexicanos no se produce en nuestro país, se importa de los norteamericanos.
Y no solamente el maíz, mucha maquinaria y herramienta necesaria para todo, desde el hogar y los talleres de todo el país proviene de allá.
Y todo esto se encareció con la medida arancelaria impuesta por el entonces presidente Luis Echeverría que vio en esto la única solución para no devaluar la moneda bruscamente.
Desde entonces el peso ha variado a veces casi a diario su valor ante las monedas extranjeras.
Pero si usted vive en cualquier estado del sur del país no podrá notarlo.
Pero en los estados del norte y más aún en las ciudades fronterizas estos cambios se reflejan grandemente y no ha sido para beneficiar a los pobladores de ambos países.
En Texas, por ejemplo, los comerciantes de la franja fronteriza, muchos años hicieron su agosto importando mercancía de Japón, de la India y otros países donde conseguían insumos y mano de obra muy barata y los vendían en las tiendas norteamericanas con precio inferior a lo que costaban en México.
Esto hacía que los fronterizos cruzaran a diario hacia Estados Unidos para hacer sus compras de alimentos, ropa, herramientas y otras cosas que salían más baratas en las tiendas norteamericanas que en el lado mexicano donde a veces ni siquiera se conseguían.
Eso cambió para siempre.
Y la «flotación»,,, se ha mantenido por décadas con las variables diarias menos esperadas.
Las consecuencias no se hicieron esperar… Los dueños de las tiendas norteamericanas de la frontera vieron quebrar sus negocios.
Al no acudir los mexicanos a comprar…. -y algunos venían desde ciudades ubicadas a cientos de kilómetros al sur- sus establecimientos comerciales no tuvieron ventas.
Muchas tiendas norteamericanas cerraron sus puertas para siempre.
El comercio de la frontera sur de los norteamericanos no pudo soportar eso.
Las restricciones que impuso Donald Trump cuando fue presidente de Norteamérica dieron los mismos resultados, perjuicios múltiples a los comerciantes norteamericanos de la faja fronteriza.
No basta el racismo con que son tratados los mexicanos, aún hoy en día, ahora sale más caro comprar allá que en nuestro país.
Pero las grandes cadenas mexicanas afinaron su estrategia… ahora comercian con países como La India o Japón directamente para traer la misma mercancía que antes solo se conseguía en la frontera norteamericana.
Sin embargo, esto no es suficiente.
El comercio entre los fronterizos de ambos países ha sido dañado fuertemente.
Muchos norteamericanos ahora cruzan al lado mexicano para comprar en las tiendas de las ciudades fronterizas pues sus dólares les rinden mucho más en tiendas mexicanas.
Y en ocasiones propician desabasto en los grandes establecimientos cuando acuden en masa a realizar sus comprar y vacían tiendas completas dejando sin opción a los mexicanos.
Pero poco a poco se halló el remedio… Ya no se compra mercancías en los hogares para una semana, se compra para todo el mes o más y así estar siempre prevenidos ante cualquier desabasto como en caso de huracanes y otros fenómenos del clima.
Los mexicanos ya no vamos a surtir despensa con los norteamericanos.
Ahora son ellos quienes visitan nuestros grandes almacenes para surtir comida, ropa y otros menesteres.
Y en casos extraordinarios como cuando se esperaba la llegada del huracán «Alex», los hoteles de las ciudades de frontera se vieron repletos de norteamericanos que decidieron huir al sur y refugiarse del peligro en tierras mexicanas donde permanecieron hasta que pasó el peligro de inundación en tierras del sur de Texas y luego regresaron a sus ciudades.
Y sin duda alguna la proximidad de otro huracán al sur de Texas ocasionará lo mismo, oleadas de norteamericanos, miles de ellos buscando refugio en tierras mexicanas como ya lo hemos visto.
Cosas de la frontera… afortunadamente, que no se han vivido en otros estados ubicadas en el interior del país.
Y los precios que se mueven como reflejo de estos cambios de la paridad internacional y al sur solo se dan cuenta de algo: Que de algunos productos: A veces hay desabasto.
comentarios: rmart@gmail.com












