abril 15, 2026 5:36 pm
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EN LA OPINIÓN DE…

Por: Belduque
 
Halloween: Una inocente celebración  
 
Un libro muy vendido dice entre sus mandamientos “No levantarás falso testimonio”, que algunos lo interpretan como “No mentirás”, pero muchos de quienes lo compran sólo lo hacen cuando a sus intereses les acomoda, pero cuando algo no se acomoda o se somete a sus creencias, optan por mentir. Un ejemplo de esto es la celebración del Halloween, que en realidad es de origen cristiano. 

Hay quienes todavía creen que el Halloween proviene de los antiguos ritos de celtas quienes festejaban el fin de año el 31 de octubre con una celebración llamada Samhain, en la cual, según las antiguas leyendas europeos, los espíritus de los muertos se reunían para revisar los acontecimientos del año transcurrido y los hechos venideros para el próximo año, pero también se iban a visitar sus antiguos hogares y a sus familias. 

La antigua religión de los celtas, que era dirigida por sus clérigos, los druidas, que no tienen nada que ver con algo satánico o maligno. De hecho, ellos tradicionalmente encendían grandes fogatas en la cima de las montañas en la noche del 31 de octubre, para proteger a su comunidad de los malos espíritus y así ahuyentarlos. Este rito no tenía nada de oscuro, de hecho, usaban la luz para alejar a la oscuridad. 

El nombre de Halloween proviene de la festividad católica de la «Víspera del día de todos los santos», que en inglés antiguo se era “All Hallows Eve”, la cual se realizaba por la tarde noche del día 31 de octubre, la cual era muy popular en países como Irlanda y Escocia, la cual se realizaba el 31 de octubre, antes del «Día de Todos los Santos» que es el 1 de noviembre. 

El Papa Bonifacio IV instituyó la celebración del Día de Todos los Santos en el año 609 para honrar a la Virgen María y a todos los mártires de la iglesia católica del pasado. Originalmente la ceremonia religiosa se hacía los días 13 de mayo, pero en el siglo VIII el Papa Gregorio III la cambió de fecha, pasando al 1 de noviembre. Años después se instituyó el 2 de noviembre como el “Día de los fieles difuntos” (Día de Muertos) en honor a todos los muertos que, según el mito, “sus almas están en el Purgatorio esperando la entrada al Cielo”. 

Varias investigaciones indican que el origen de la palabra Halloween, podría venir de la leyenda del “Mesnie Hellequin”, una muy antigua leyenda folklórica surgida en la zona central de Europa, la cual tiene varios nombres dependiendo de la región, pues algunos le llaman la “Procesión de los muertos”, otros le dicen la “Santa Compañía” y otros la “Cacería salvaje”, y hay otros nombres que varían según la región donde la cuenten. 

Esa leyenda se trata de una supuesta aparición espectral que podía ocurrir entre la noche de la Víspera del Día de Todos los Santos (Halloween), hasta la del Día de los Santos Difuntos. Se contaba que un grupo de seres fantasmales aparecía por los caminos. y encabezados por un personaje ataviado con un traje de arlequín (“hellequin” en francés) el cual podía ser tanto un ser mitológico y legendario, pero en otros casos podría tratarse de un ente con apariencia diabólica. 

Podemos corroborar que el Halloween no tiene nada de diabólico, ni satánico, en sus orígenes, ni en su forma actual, es una festividad que pasó de lo religioso a lo mundano y popular pues fue adoptada voluntariamente por el pueblo, no fue impuesta a la fuerza, como la Navidad o la Semana Santa, que sí fueron impuestas por los conquistadores europeos a los nativos americanos. 

El Halloween llegó al norte de México por los extranjeros a mediados del siglo XIX, y fue adoptado con gran gusto,especialmente por los niños, por la tradición de regalar dulces. Unos lo piden con el cántico de “Dulce o travesura”, «Dulce o truco», otros «piden calaverita”, pero es la misma tradición que ha evolucionado al igual que la misma sociedad, dejando atrás horrores pasados. 

Que los niños pidan dulces disfrazados no implica nada un ritual maligno, todo lo contrario, es procurar y cuidar su inocencia, demostrándoles que todavía existe gente buena dispuesta a regalar cosas dulces a quien se lo pida, a pesar de su apariencia de su monstruo o fantasma. 
 
La bondad, la magia y la alegría que envuelven al Halloween está muy por encima de falsos mitos y las mentiras de algunos fanáticos religiosos. No hay maldad en el Halloween, más allá de la misma que realizan esas personas, odiosas, en sus días normales, comunes y corrientes. 
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