EN LA OPINIÓN DE…
POR: EL OBSERVADOR
Mundo Bizarro: el país donde los políticos viven en otra realidad
Hay días en los que uno prende el celular, abre las noticias… y confirma que México ya no es un país: es un episodio permanente de reality show político.
Por ejemplo, tenemos a la presidenta recomendando un menú de frijoles como si eso fuera una política pública. No digo que los frijoles estén mal, pero cuando el discurso económico suena más a receta de cocina que a estrategia para el país, uno empieza a sospechar que el problema no es el precio de la canasta básica… es la falta de seriedad.
Luego aparece Sergio Mayer, convencido de que es la mejor opción para gobernar la Ciudad de México… después de pedir licencia para irse a un reality porque, según él, no le alcanza el sueldo. Es decir: quiere gobernar una de las ciudades más grandes del mundo, pero primero tiene que sobrevivir a una casa llena de cámaras. La lógica política ahora parece ser: si sobrevives a los gritos en televisión, también puedes sobrevivir a la administración pública.
Y mientras tanto, en Nuevo León, el gobernador insiste en que todo está “en tiempo y forma”. Claro, en tiempo y forma… para que la gente tarde más de una hora en llegar a su trabajo. Porque en el mundo real el tráfico es insoportable, pero en el mundo del discurso todo fluye perfecto. Es como si gobernaran con Google Maps apagado.
Lo más triste es ver a los secretarios compitiendo entre ellos como si fuera un concurso de popularidad. Unos prometen más que otros, otros se defienden en redes sociales, y al final nadie explica por qué siguen los problemas que todos vemos todos los días. La política dejó de ser gobierno y se convirtió en marketing… pero sin resultados.
Y cuando uno cree que ya no puede haber más espectáculo, aparecen nuevos escándalos en redes, Mariana Rodriguez y “La Tía Paty”. No sabemos si es gobierno, telenovela o estrategia digital mal planeada. Lo único seguro es que el ciudadano siempre termina siendo el extra de la historia.
México no necesita políticos que parezcan influencers. Necesita políticos que trabajen sin cámara, sin excusas y sin frases que suenan bien pero no sirven para nada. Porque el país no es un reality, aunque muchos lo estén tratando como si lo fuera.
Y lo peor de todo no es que ellos vivan en un mundo bizarro.
Lo peor es que nosotros tenemos que vivir en el mundo real.








