EN LA OPINIÓN DE…
POR: EL OBSERVADOR
NO ES LO MISMO GOBERNAR QUE REPRESENTAR
En las empresas, antes de la sucesión, el hijo o hijos deben de conocer bien el negocio. Como dicen, deben de empezar por lo más básico.
No es conveniente que el sucesor se convierta en gerente de la empresa de la noche a la mañana. Por muy cualificado que esté, es necesario que, como asegura los directivos, pasen por las diferentes secciones de la empresa para conocerla desde abajo.
Para gobernar también debería de suceder igual, primero hay que demostrar que se ha cumplido con las responsabilidades anteriores.
El año pasado, en las elecciones de Nuevo León, gracias al desencanto hacia los partidos políticos tradicionales (PRI,PAN,MORENA), y que los otros candidatos no convencieron al electorado; Samuel García con una trayectoria política muy corta, es electo gobernador.
Cuál es la trayectoria política de Samuel:
Diputado local por representación plurinominal 2015-2018
Senador del Congreso de la Unión 2018-2020
En su primer año como gobernador SG tiene dificultades para cumplir lo que ofreció. Los principales episodios de su administración han sido muy polémicos. Desde campaña prometió obras que harían que Nuevo León sería “el mejor lugar para vivir”, pero hasta hoy todas las obras se han quedado si acaso en la fase de pre ingeniería.
Como Diputado y como Senador, el aprendiz de Gobernador, lo único que ha demostrado es tener “voluntad política”, pero sin saber lo más importante, cómo funciona el Estado, cómo funciona la Economía, cómo se organiza eficientemente la Administración pública, etc.
En las empresas a través de indicadores de desempeño evalúan a sus empleados. En el caso del gobernador es en el informe de gobierno en el cual da a conocer sus resultados anuales con respecto a su plan de gobierno: es una autoevaluación.
Los ciudadanos exigen que las personas electas y que cobran un salario, cumplan, pues han sido elegidas por sus promesas de trabajo, honestidad y eficiencia.
Para llevar nuevas ideas a la práctica con éxito, se requiere de gobernantes competentes. Es un derecho de los ciudadanos contar con los mejores dirigentes posibles y un deber de los partidos políticos proponerlos.













