Crónicas de un reportero policiaco
Explosión en el Barrio
Por: Rene Martínez
Ya había terminado de escribir las noticias para el periódico del mediodía…
Pero como ya tenía una cámara quería practicar así que me quedaba por las tardes en el departamento de fotografía del periódico a tomar alguna orden de los compañeros de la cámara y ayudar con el trabajo al tiempo que practicaba.
Esa tarde estaba platicando con el jefe de fotógrafos Mario Cavazos, cuando llamaron de la Cruz Roja y dieron aviso que algo había explotado en el barrio conocido como de «Las Tenerías» más o menos a la altura del cruce de las calles Juan Ignacio Ramón y Quince de Mayo en el centro de Monterrey.
Pasaba ya de las cuatro de la tarde y el jefe Mario me dijo solamente: ¡Vamos!
Abordamos uno de los carros del periódico y nos dirigimos al lugar y grande fue nuestro asombro al ver cómo estaba el crucero.
Una gran área del pavimento del cruce estaba volteada al revés prácticamente. Recuerdo que había una casa de tres pisos y la mitad de la casa se había desplomado y al caer la pared se veía desde afuera el interior de los tres pisos de la casa con sus muebles.
La gente salía corriendo a las calles mientras socorristas y bomberos los alejaban del sector. Había un tubo grueso de drenaje al aire de diámetro de casi un metro que vertía en algo que parecía un arroyo formado por los desechos líquidos que salían del interior de la gran tubería.
No había heridos afortunadamente, pero sí muchos asustados. Yo seguía tomando fotos utilizando el flash electrónico de la cámara para iluminar el primer plano hasta que un jefe de bomberos me llamó la atención pidiendo que no usara el flash pues si había un gas explosivo el chispazo de iluminación podría ocasionar otro estallido.
El lugar del siniestro fue acordonado por la policía para evitar que entrase gente al sitio donde fue la explosión; cosa que me pareció correcta y procedimos a retirarnos, luego de haber permanecido en el lugar casi media hora tomando fotografías.
Las ambulancias que acudieron al sitio en donde ocurrió la explosión, regresaron a los puestos de socorros vacías y no hubo necesidad de que los rescatistas y médicos atendieran a nadie en el lugar pues pudimos constatar que, a pesar de lo aparatoso del percance, no hubo personas lesionadas ni personas que sufrieran de crisis nerviosas, y todo fueron los daños materiales a las viviendas, tuberías y demás instalaciones a pesar de lo aparatoso del proceso.
Extrañamente no acudieron fotógrafos de otros periódicos al lugar del siniestro.No sé por qué.
Al otro día del suceso el capitán Lucio Zapata del cuerpo de bomberos de Monterrey explicaba a los periodistas de diferentes medios lo que había ocurrido.
Según la versión del jefe de Bomberos, la tubería de desagüe acumuló con el tiempo una seria cantidad de Gas metano que se desprende de la descomposición de compuestos orgánicos como los deshechos humanos o material orgánico como vegetales cortados, que entran en descomposición en el medio ambiente.
Este gas tiene una característica diferente a otros pues es más pesado que el oxígeno por su construcción molecular o sea que no flota en el aire, sino que se deposita en zonas como el drenaje.
Y como había una tubería de descarga en ese lugar, abierta al aire libre, con el paso de los años se registró una fuerte acumulación de gas metano.
Una colilla arrojada por alguien al fondo de la descarga, o una piedra lanzada desde lejos al chocar con ora similar pudo dar el chispazo que originó la explosión en el sitio motivando la alarma en el sector y movilizando a las brigadas de emergencia hacia el lugar.
Ni el alcalde o el gobernador hicieron comentarios al respecto luego de la explosión.
Al otro día brigadas municipales y estatales iniciaron la revisión del lugar para dar principio a la reconstrucción de las calles e instalaciones dañadas por el fuerte estallido.
Hoy los ancianos que aún habitan el lugar solo recuerdan la sorpresa que vivieron al ver destrozado el sitio y gran número de viviendas en un instante como si hubieran sido víctimas de un bombardeo.
Eso ocurrió durante el año de 1979.
El periódico matutino publicó mi nota con una página completa llena de fotografías. No sabíamos exactamente que propició el estallido.
La publicación de la noticia fue exclusiva del periódico donde yo trabajaba. Los periodistas de otros medios no acudieron al lugar, lo cual yo mismo en su momento pude constatar y se minimizó lo ocurrido por parte de las autoridades.
Hoy en día el sitio es considerado como parte de lo que nombran «El barrio antiguo» de Monterrey y el canal de Santa Lucia.







