Por: Belduque
El fanatismo es el problema
Estamos viviendo momentos, que algunos podrían considerar críticos, no sólo a nivel nacional, sino también a nivel mundial, en donde las diferencias de ideologías, políticas y religiosas, están ocasionando muchos problemas, pero lamentablemente también muchas muertes de inocentes.
El nacionalismo que tanto prodigan algunos ha causado más problemas que soluciones de bien en muchas partes del mundo, por no decir que casi nunca ha traído soluciones reales y efectivas para la población en general, sólo para ciertas agrupaciones y oligarquías enquistadas en los gobiernos.
Es penoso que en países multiculturales como México y Estados Unidos exista tanto racismo entre su población que en su gran mayoría es descendiente de migrantes extranjeros, y sólo una minoría es de origen autóctono.
Si supieran que en Europa, de dónde muchos presumen tener ancestros, es motivo de una gran vergüenza tener conciudadanos o familiares que sean racistas o xenófobos. Pero de nuevo, el fanatismo por ese nacionalismo errado y enfermo es el problema. “En Europa les da vergüenza tener un familiar racista, aquí en México les da vergüenza que sea naco”, frase dicha por alguien que ha viajado por varios países de Europa del Este.
Las ideologías políticas mezcladas con religión son un terrible problema, y no tenemos que buscar mucho, sólo hay que recordar los conflictos que hubo en Irlanda a mediados del siglo pasado o lo que ocurre ahora en la Franja de Gaza, en dónde todo inició por intereses políticos y territoriales, pero luego le mezclaron el tema religioso.
La religión fue utilizada para traer guerra y conflicto en lugar de traer paz y armonía, pero el problema no es la gente creyente común, el problema son esos líderes político-religiosos que siembran la semilla del mal y del odio entre sus feligreses con tal de poderlos utilizar para sus malignas intensiones.
Si su dios, o la versión de su dios, existiera, ¿creen que estaría feliz de que le hicieran la guerra y que odiaran a los demás? La realidad es que eso sería ilógico, tendría que ser un “dios” muy inferior para promover el odio entre los seres humanos. El problema empeora cuando esas ideas llegan a las mentes de gente inculta e ignorante, ahí es donde surgen los fanáticos.
Igualmente con las ideas políticas, los fanáticos del comunismo, el socialismo, del capitalismo o del libertarismo, todos son lo mismo. Sólo radicalizan sus ideologías y quieren imponerlas por encima de todos, por encima de sus voluntades e incluso por encima de la dignidad humana. No toleran ser cuestionados porque no saben salirse de su burbuja de confort que les dan sus ideales, por eso cuando uno llega y los cuestiona, se ponen locos.
Aunque hay de locos a locos, por un lado tenemos a los cristianos fundamentalistas, como los Testigos de Jehova, La Iglesia de la Luz y otras sectas evangélicas similares que sus líderes se dedican a suprimir las libertades de sus seguidores, algo que irracionalmente ellos mismos se lo permiten. Lo mismo ocurre con varios grupos islamistas, sus líderes sólo los utilizan como carne de cañón para sus funestos intereses políticos.
El problema no son esas ideologías, son esos soberbios líderes sin escrúpulos que abusan de la gente inculta e ignorante para convertirlos en viles armas de opresión y destrucción. Si tu líder te enseña a odiar a los que no siguen sus ideales, él es el que está mal, si tu “dios” te enseña a odiar al prójimo, entonces no es ningún dios.
Que tengas una bella y desmitificante noche.












