N.L. Política a la mexicana: La crisis del PAN. II/III
Por: Edilberto Cervantes Galván
Ex-Secretario de Educación en N.L.
El desgaste del PAN en el gobierno, con la actuación de Fox y Calderón, abrió el paso a que en el 2012 se presentara una confrontación electoral entre la izquierda y el PRI. El triunfo de Peña Nieto se apreció como resultado de una intensa campaña publicitaria en la que los medios de comunicación habrían contribuido de manera eficaz. La votación dio como resultado un 38.15 % para el PRI (y el Verde), el 31.6 para el PRD (junto con el PT y Movimiento Ciudadano) y 25.4 para el PAN. Se le otorgó registro a un nuevo partido “Nueva Alianza” que atrajo una votación del 2.3 %. El candidato de la izquierda -López Obrador- aceptó los resultados.
Para el 2012 la retórica del PRI ya no tenía nada que ver con la Revolución Mexicana de 1910. Peña Nieto convocó a un Pacto Nacional, al que se incorporaron el PRI, el PAN y el PRD (además del Partido Verde), que acentuó las políticas neoliberales. Al sumarse al Pacto de Peña Nieto, los partidos “de oposición” perdieron identidad programática y presencia política.
El Pacto por México tenía un Consejo Rector. La presidencia de este Consejo recaía en los líderes de los partidos políticos que lo habían signado: la titularidad rotaba de forma mensual. El Pacto no resultó lo exitoso que se esperaba: “una administración poco experimentada y con problemas de corrupción”, pero la oposición partidista se desdibujó.
Después del triunfo de Peña Nieto, AMLO se desligó de la alianza -PRD, PT y MC- con la que había participado en las elecciones. En el 2011, López Obrador impulsó lo que denominó Movimiento de Renovación Nacional (MORENA) y fundó el partido MORENA.
Con una reforma en el 2014, se introdujo la figura de reelección consecutiva para los legisladores federales y locales, así como para los integrantes de los ayuntamientos. Una reforma opuesta al lema de la Revolución de 1910 de: “Sufragio Efectivo No Reelección”. Ahora, las y los senadores pueden ser electos hasta por dos periodos consecutivos, mientras que las y los diputados tanto federales como locales hasta por cuatro periodos consecutivos. Esto abrió la puerta para que se conformara una elite de políticos que cuentan con el apoyo de las dirigencias partidistas. Hay quienes se reeligen en un puesto y luego buscan otro; en el que de nuevo se reeligen las veces que es posible. Miembros del PT, del Verde, del PAN y el PRI, se han visto beneficiados con la reelección y se han mantenido en puestos políticos por décadas. Se trata de un fenómeno vigente en el Congreso norteamericano. Esto inhibe la llegada de políticos jóvenes.
De los 500 diputados federales, 300 son elegidos por mayoría relativa. De acuerdo al principio de mayoría relativa, el candidato que recibe el mayor número de votos en una circunscripción plurinominal es declarado ganador; incluso si no alcanza más del 50% del total de votos.
Con el criterio de representación proporcional se pretende garantizar que todas las fuerzas políticas, con un umbral mínimo de apoyo (el 3%), tengan una voz en el parlamento o congreso.
El sistema electoral mexicano es así de tipo mixto: 300 legisladores son elegidos por medio del principio de mayoría relativa, mientras que los 200 restantes, lo son por el principio de representación proporcional.
2018: una nueva realidad política.
De acuerdo con el Instituto Nacional Electoral (INE) -por el número de cargos que se renovaron en el ámbito federal y local- las elecciones de 2018 fueron las más grandes en la historia de México. A saber, 18 311 cargos elegidos, entre ellos el de la Presidencia de la República. El candidato del entonces recién integrado Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) logró el triunfo en 31 de las 32 entidades de la República, perdiendo sólo en Guanajuato (Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales vol.65 no.238; ene./abr. 2020).
La nueva realidad política se distingue por cuatro elementos: 1) la “debacle del PRI” y del viejo régimen del nacionalismo revolucionario, mismo que dejó tras de sí corrupción e impunidad; 2) el fracaso de la estrategia electoral de Peña Nieto y de su partido en las elecciones; 3) el desprestigio del PAN al frente del gobierno y que se acrecentó con Felipe Calderón y su guerra contra el narcotráfico (2006-2012) y 4) la campaña electoral de López Obrador, como el crítico más acérrimo de las políticas y los gobiernos neoliberales. El resultado de esta combinación es la concentración del poder en un solo partido, con contrapesos limitados.
No obstante que dos mujeres participaron en el proceso electoral: Margarita Zavala (PAN) y María de Jesús Patricio (Marichuy) del EZLN, ambas en candidaturas independientes, ningún partido político impulsó la perspectiva de género. Se criticó el desempeño de los Organismos Públicos Locales (OPLES) en las entidades federativas y la escasa promoción del voto joven.
José Woldenberg considera que el sistema electoral, a pesar de sus altibajos, funciona, porque en el 2018 pudo desembocar en un proceso electoral no cuestionado. Uno de los elementos clave de este escenario político fue el pragmatismo: la ideología partidaria se difuminó y esto dio paso al personalismo político, a lo que habría que agregar las coaliciones electorales, que fueron fundamentales.
En las elecciones del 2018, destacaron tres coaliciones partidistas: Juntos Haremos Historia (Morena, PT, PES) con Andrés Manuel López Obrador; el Frente por México (PAN, PRD, MC) con Ricardo Anaya; y Todos por México (PRI, PVEM, Nueva Alianza) con José Antonio Meade. Estas coaliciones reflejaron alianzas pragmáticas más que posturas ideológicas. La consigna de AMLO de “Por el bien de todos, primero los pobres” se mantiene como distintivo de Morena hasta la fecha.
La coalición Juntos Haremos Historia ganó con 30 113 483 votos, el 53.19% del voto. La coalición México al Frente, obtuvo el segundo lugar con 12 610 120 votos, un 22.23%. La coalición Todos por México, obtuvo el tercer lugar, con 9 289 853 votos, equivalente a 16.40%. En cuarto lugar quedó el candidato independiente Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón, con 2 961 732 votos, que equivale a 5.2%.
Para algunos observadores el proceso electoral de 2018 fue manifestación de un contexto de pluralismo democrático moderado. Las coaliciones encabezadas por el PAN y el PRI, sumando sus votos, no alcanzaban a la liberada por Morena.









