EN LA OPINIÓN DE…
POR: EL OBSERVADOR…
720 minutos para ser campeón
Con el Mundial de Futbol en marcha, pareciera que la clase política encontró el momento perfecto para ponerse la camiseta de la Selección. Las redes sociales se llenan de fotografías y videos de funcionarios, legisladores y aspirantes conviviendo con sus familias y amigos, celebrando goles, compartiendo carnes asadas y mostrando una imagen de cercanía y diversión.
Todo muy oportuno. Todo muy a tiempo.
La estrategia es evidente: generar empatía, aparecer relajados, humanos y accesibles. Los reels, las historias y las publicaciones se convierten en una herramienta para conectar con los ciudadanos desde la emoción que despierta el futbol. Al final, nadie quiere quedarse fuera de la conversación nacional.
Pero la pregunta es inevitable: ¿dónde queda lo importante?
Este Mundial tiene una particularidad: el equipo que aspire a levantar la Copa deberá recorrer un camino de ocho partidos, es decir, hasta 720 minutos de juego sin contar tiempos extra. Son 720 minutos de esfuerzo, estrategia, disciplina y resultados para llegar al título.
En la política debería ocurrir algo parecido.
Mientras las cámaras apuntan a las pantallas donde se transmiten los partidos, asuntos de enorme relevancia para Nuevo León pasan a segundo plano. Uno de ellos es la aprobación de un juicio político contra Samuel García. Más allá de simpatías o diferencias partidistas, la ciudadanía merece información clara sobre las razones que motivaron este procedimiento, sus alcances legales y las consecuencias que podría tener para la vida institucional del estado.
Ese debería ser el centro de la discusión pública.
Los diputados tienen una responsabilidad que va más allá de las coyunturas deportivas o de la construcción de una imagen personal en redes sociales. La verdadera playera que deben portar es la de la ciudadanía. Su obligación es fiscalizar, debatir, transparentar decisiones y explicar a los ciudadanos los temas que afectan el presente y el futuro de Nuevo León.
Y en ese sentido, también es válido preguntarse si no estamos viendo una repetición del estilo que tanto se ha criticado al propio Samuel García: privilegiar la comunicación basada en la imagen, el espectáculo y la viralidad por encima de la explicación de fondo de los asuntos públicos.
Porque el Mundial terminará en unas semanas, pero los problemas de movilidad, seguridad, agua, medio ambiente, desarrollo urbano y gobernabilidad permanecerán.
Además, los tiempos electorales se acercan. Muy pronto veremos a muchos actores políticos recorrer colonias, encabezar eventos y multiplicar su presencia en redes sociales. La pregunta entonces será sencilla, pero contundente:
¿Qué traen en el morral?
¿Resultados, propuestas y experiencia para resolver los problemas de la gente? ¿O solamente fotografías con la camiseta de la Selección, videos para redes sociales y una estrategia de marketing político?
Porque, así como en el futbol los campeonatos no se ganan con selfies ni con discursos motivacionales, en la política tampoco se ganan la confianza y el respeto de los ciudadanos con publicaciones oportunistas.
Para llegar al título se necesitan 720 minutos de trabajo. Para ganar la confianza de la ciudadanía se necesita mucho más.








