EN LA OPINIÓN DE…
POR: EL OBSERVADOR
LEGISLADORES EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS: ENTRE SALEROS Y RETRETES
Se dice que la función principal de nuestros honorables diputados es reformar leyes para adecuarlas a la «realidad del país». Sin embargo, en Nuevo León, esa «realidad» parece ser un concepto elástico que se estira para cubrir trivialidades y se encoge ante las verdaderas crisis.
¿Recuerdan el 2016? Aquella época dorada donde el mayor peligro para la salud pública no era la contaminación del aire, sino el salero de la mesa de tacos. La entonces diputada Alhinna Vargas (mejor conocida en el bajo mundo digital como #LadySaleros) decidió que el Estado debía ser nuestro nutricionista personal. Su gran batalla legislativa fue retirar la sal de las mesas para que solo bajo «petición expresa» casi casi con fe de bautismo en mano pudiéramos acceder al sodio. Una iniciativa que, por supuesto, le dio mucha salud… a los creadores de memes.
Dando un salto al presente, la estafeta de la «relevancia extrema» la toma Grecia Benavides , integrante del Grupo Legislativo de Morena, propone baños familiares obligatorios. No me malentiendan: que un padre no tenga que entrar al baño de mujeres para cambiar a su hija es un avance. Pero, ¿es esta la prioridad legislativa en un estado donde existe un evidente caos en el transporte público?.
Es fascinante observar cómo la agenda legislativa se convierte en un catálogo de «buenas intenciones».
El diagnóstico es claro: Tenemos un Congreso que prefiere legislar sobre lo que pasa dentro de un restaurante o un sanitario, antes que resolver lo que pasa afuera, en las calles donde la gente espera el camión tres horas.
El cúmulo de estas iniciativas «absurdas» solo alimenta la polarización. Al final, parece que nuestros representantes operan bajo una máxima muy particular: «Si no puedes resolver los problemas grandes, haz que los problemas pequeños parezcan leyes de la nación».








