EN LA OPINIÓN DE…
POR: EL OBSERVADOR
CANDIDATO DE REDES SOCIALES
Las fotos de Mike Flores, secretario de Gobierno de Nuevo León, parecen confirmar que, en el fondo, siempre quiso ser modelo… pero la política terminó ganando esa batalla. Pose, sonrisa y mirada pensativa: todo el catálogo de “influencer gubernamental” perfectamente cuidado.
Hoy, los nuevos políticos usan las redes sociales como su pasarela digital. Buscan proyectar su imagen, sus ideales y su visión. Pretenden conectar con la ciudadanía, generar empatía y, si se puede, acumular más likes que votos.
Es común verlos compartiendo noticias de sus propios logros, inauguraciones de obra o reuniones con otros líderes, como si cada fotografía fuera una evidencia irrefutable de que “están trabajando por el bienestar social”. Sin embargo, para que esa exhibición funcione, detrás debería existir una estrategia política real: una que se base en contenido relevante, resultados tangibles y, sobre todo, coherencia.
El problema es que el “Nuevo Nuevo León” sufre de una legitimidad frágil y un sistema debilitado. Las instituciones se tambalean mientras se reparten cargos de alto nivel como si fueran premios de consolación, sin importar la falta de experiencia en áreas clave como educación, seguridad, salud o economía.
Porque dedicarse a la política no es solo cuestión de saber posar frente a la cámara. Es entender las demandas sociales, conocer las políticas públicas y desarrollar habilidades como la oratoria, la negociación y, sobre todo, la responsabilidad. Pero claro, eso no luce tan bien en Instagram.








